Autor: Equipo Editorial Plantas Andinas · Publicado: 2026-03-22 · Actualizado: 2026-03-22
Carqueja (Baccharis trimera (Less.) DC.), de la familia Asteraceae, es un arbusto perenne de morfología inusual que ha fascinado a botánicos y curanderos por igual. Su rasgo más llamativo es la ausencia casi total de hojas verdaderas en la planta adulta: el tallo asume la función fotosintética al aplanarse y expandirse en estructuras aladas tridimensionales llamadas cladodios. Estos cladodios, de color verde intenso, confieren al tallo una sección transversal triangular o trilobulada — origen del epíteto específico trimera — y pueden alcanzar entre 0,5 y 2 cm de anchura. La planta alcanza entre 40 cm y 1 metro de altura, con tallos erguidos o ligeramente decumbentes, ramificados desde la base. En las etapas más jóvenes del desarrollo aparecen hojas rudimentarias, simples y alternas, que se reducen progresivamente hasta convertirse en brácteas escuamiformes en la planta madura.
Las flores son pequeñas, agrupadas en capítulos de 4 a 7 mm de diámetro que se organizan en racimos terminales o axilares. Baccharis trimera es dioica: los individuos masculinos producen capítulos con flores hermafroditas funcionalmente estaminadas; los femeninos, capítulos con flores pistiladas que producen aquenios con papus blanquecino. La floración ocurre principalmente entre los meses de febrero y mayo en el hemisferio sur, aunque puede variar según la altitud y el régimen de precipitaciones. Los frutos son aquenios pequeños, cilíndricos, con un vilano sedoso que facilita la dispersión anemócora. El olor de la planta es aromático y ligeramente amargo, atribuible a su contenido de aceites esenciales.
Taxonomía: - Reino: Plantae - División: Magnoliophyta - Clase: Magnoliopsida - Orden: Asterales - Familia: Asteraceae - Subfamilia: Asteroideae - Tribu: Astereae - Género: Baccharis - Especie: Baccharis trimera (Less.) DC. - Nombres comunes: Carqueja, carqueja amarga, carquejinha (Brasil), tres espigas, yuayra-quina (quechua), garqueja, vegetal milagroso (uso popular)
Baccharis trimera presenta una distribución amplia en América del Sur, con presencia documentada en Brasil (donde es más abundante), Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia y, en sus límites occidentales, en las tierras bajas y valles interandinos del Perú. En Brasil constituye uno de los arbustos medicinales más recolectados en los estados del sur y sureste: Paraná, Rio Grande do Sul, Santa Catarina, Minas Gerais y São Paulo. En Argentina se encuentra en las provincias mesopotámicas y pampeanas, principalmente en Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes y Misiones. En Bolivia y Perú su rango alcanza altitudes de hasta 3 000 metros sobre el nivel del mar en valles interandinos secos, aunque su óptimo ecológico se sitúa en las zonas subtropicales y templadas entre 200 y 1 800 msnm.
La planta coloniza preferentemente pastizales, bordes de caminos, márgenes de ríos, campos abandonados y cerrados degradados. Tolera suelos pobres en nutrientes, con pH ácido a ligeramente ácido (4.5–6.5), de textura arenosa o franca. Es heliófila y moderadamente xerofítica, resistiendo periodos de sequía gracias a la arquitectura de sus cladodios que minimiza la pérdida de agua por transpiración. Esta adaptación morfológica también explica su capacidad de crecer en ecosistemas de sabana y cerrado brasileño, donde las condiciones son estacionalmente adversas. En condiciones naturales la planta forma comunidades densas, conocidas localmente como "carqueijais", que pueden actuar como refugio para fauna menor.
La propagación de carqueja puede realizarse por semilla o, más eficientemente, por esquejes semileñosos de 15 a 20 cm de longitud, tomados de los tallos alados durante el período de crecimiento activo (primavera-verano en el hemisferio sur). El enraizamiento con auxinas comerciales mejora el porcentaje de prendimiento. Para cultivo en escala se prefieren los esquejes, dado que la germinación de semillas es variable y dependiente de la frescura de los aquenios. La planta requiere plena exposición solar y riego moderado; el exceso de humedad favorece pudriciones de cuello. El suelo debe ser bien drenado; la carqueja no prospera en terrenos encharcados.
El ciclo hasta la primera cosecha es de aproximadamente 6 a 8 meses desde el trasplante. La parte utilizada son los tallos aéreos (los cladodios), cortados a 10–15 cm del suelo para permitir la rebrota. El rendimiento de materia seca oscila entre 1.5 y 3 toneladas por hectárea al año en sistemas de producción semi-intensiva. El secado se realiza a temperatura menor de 40 °C, a la sombra o en secador de baja temperatura, para preservar los aceites esenciales y los flavonoides termolábiles. La conservación óptima del material seco requiere envases herméticos, alejados de la luz y la humedad, con una vida útil de 12 a 18 meses para el material en rama y de 6 a 12 meses para el polvo. La recolección silvestre sigue siendo la principal fuente de abastecimiento, aunque el creciente interés comercial ha impulsado iniciativas de cultivo agroecológico, especialmente en el sur de Brasil y en el noroeste argentino.
La carqueja es uno de los arbustos medicinales más utilizados en la medicina popular del Cono Sur de América. En Brasil, su uso está profundamente arraigado en la cultura popular de los estados del sur y tiene documentación etnobotánica formal desde mediados del siglo XX. Las comunidades rurales de Río Grande do Sul, Paraguay y el nordeste argentino han empleado históricamente la infusión de los tallos aéreos como digestivo de amplio espectro. Las indicaciones tradicionales más documentadas incluyen trastornos digestivos (gastritis, dispepsia, flatulencia, digestión lenta), afecciones hepáticas y biliares (ictericia popular, hígado "cargado", cálculos biliares), estados febriles leves, procesos inflamatorios generales y, con menor frecuencia, como diurético y depurativo de la sangre.
En las tradiciones andinas de Bolivia y Perú, donde la planta se conoce también bajo denominaciones quechuas, se emplea como estomáquico, para los cólicos y como remedio para "el hígado". El uso como regulador de la glucosa en sangre es referido con frecuencia en la medicina popular de Argentina y Paraguay, lo que ha motivado investigación preclínica en modelos animales. En Uruguay se documenta su empleo como aperitivo amargo antes de las comidas, una práctica vinculada a su sabor marcadamente amargo producido por los diterpenos del tipo clerodano. Este amargo tradicional es análogo al de otras plantas aperitivas europeas como la genciana o el ajenjo.
La investigación etnobotánica formal sobre Baccharis trimera es extensa en Brasil y Argentina. Monteiro et al. (2012) realizaron un estudio de campo en tres municipios del estado de Minas Gerais documentando que la carqueja es la segunda planta medicinal más mencionada por herbolarios y curanderos locales, utilizada principalmente para afecciones hepáticas y digestivas. Amorozo (1996) registró el uso de carqueja entre comunidades rurales del estado de São Paulo como "planta do fígado", destacando la consistencia del uso independientemente de la región. En Argentina, Pochettino et al. (2008) documentaron el uso de carqueja en el noreste del país para tratamiento de diabetes popular, ictericia y como tónico digestivo, empleando tanto la infusión como la tintura alcohólica.
Sforcin et al. (2005) realizaron entrevistas estructuradas a 350 informantes en Botucatu (São Paulo), encontrando que la carqueja es mencionada en el 78% de las entrevistas como remedio para "problemas del estómago e hígado". Freires et al. (2010) documentaron usos adicionales en el estado de Paraíba, incluyendo el uso tópico de la planta macerada en alcohol para dolores musculares y articulares. Estas fuentes establecen una base etnobotánica sólida que valida el interés científico en la planta sin constituir en sí mismas evidencia terapéutica.
La forma de preparación más extendida es la infusión de los tallos aéreos secos: se colocan de 1 a 2 cucharaditas de material seco picado (aproximadamente 3–5 g) en 200–250 ml de agua recién hervida y se deja reposar 10 minutos, tapado. La decocción — hervir el material durante 5 a 10 minutos — se emplea para lograr una extracción más intensa de los principios activos menos solubles. La dosis documentada en la tradición popular es de 2 a 3 tazas diarias, preferentemente antes de las comidas para el efecto digestivo y hepatoprotector, o después de las comidas para el alivio de la dispepsia. La tintura alcohólica (planta fresca o seca en alcohol de 70°) es otra preparación común en la tradición rioplatense.
El mate amargo con carqueja es una preparación popular en Argentina y Uruguay donde los tallos de carqueja se mezclan con yerba mate en proporción de 1:5 a 1:10, añadiéndose también como sustituto del mate en periodos de ayuno o dietas depurativas. La planta fresca estrujada se aplica ocasionalmente sobre la piel en cataplasmas para contusiones y procesos inflamatorios locales, aunque esta aplicación es menos frecuente y más escasamente documentada. En ninguna de estas tradiciones se describe el consumo de carqueja como alimento propiamente dicho; su rol es estrictamente medicinal y siempre en forma de bebida o preparado.
| Compuesto | Concentración estimada | Actividad Biológica |
|---|---|---|
| Hispidulina (flavona) | 0.05–0.25% del peso seco | Antioxidante, antiinflamatoria, neuroprotectora investigada in vitro |
| Quercetina (flavonol) | 0.03–0.18% del peso seco | Inhibición de ciclooxigenasas; antioxidante potente |
| Luteolina (flavona) | 0.02–0.12% del peso seco | Actividad antiinflamatoria; modulación de NF-κB |
| Apigenina (flavona) | 0.01–0.08% del peso seco | Espasmolítica; sedante leve investigada en modelos animales |
| Diterpenos clerodánicos (carquejol, acetato de carquejilo) | 0.1–0.8% del peso seco | Amargo estomáquico; actividad antimicrobiana y antiparasitaria |
| Aceites esenciales (carquejol, alcanfor, sesquiterpenos) | 0.2–1.2% del peso seco | Actividad antimicrobiana; responsables del aroma característico |
| Saponinas triterpénicas | 0.5–2.0% del peso seco | Actividad hemolítica leve; efecto sobre permeabilidad celular |
| Taninos | 2.0–5.0% del peso seco | Astringente; actividad antidiarreica; efecto antioxidante |
| Ácido clorogénico | 0.08–0.30% del peso seco | Antioxidante; modulación del metabolismo glucídico investigada |
Los flavonoides constituyen el grupo de metabolitos secundarios más estudiado de Baccharis trimera y los principales candidatos a responsables de sus efectos biológicos. Abad et al. (1993) realizaron el primer aislamiento sistemático de flavonoides de esta especie, identificando hispidulina, quercetina y luteolina como compuestos mayoritarios mediante HPLC-UV. La hispidulina (6-metoxiapigenina) ha recibido atención particular por su perfil farmacológico en estudios in vitro: se ha descrito actividad inhibidora sobre la fosfodiesterasa de AMP cíclico (PDE) y sobre canales de calcio, lo que explicaría parcialmente el efecto antiespasmódico documentado etnobotánicamente. La quercetina, ubiquitaria en el reino vegetal, contribuye a la capacidad antioxidante total de la planta de forma significativa; su concentración en B. trimera es comparable a la de otras plantas de uso medicinal bien establecidas como el té verde o la manzanilla.
Los diterpenos del tipo clerodano son el segundo grupo de compuestos característicos de la especie. El carquejol y el acetato de carquejilo son los representantes más estudiados de este grupo, responsables del marcado sabor amargo de la planta. Soicke y Leng-Peschlow (1987) aislaron e identificaron estos diterpenos mediante cromatografía de gases y resonancia magnética nuclear (RMN), estableciendo su estructura molecular. Los diterpenos clerodánicos son conocidos por actividades antimicrobianas, antiparasitarias y hepatoprotectoras en estudios preclínicos. Su mecanismo de acción sobre el hígado involucra, según los modelos propuestos, la modulación de la respuesta antioxidante celular y la protección de la membrana del hepatocito frente al estrés oxidativo.
Los aceites esenciales, obtenidos por destilación al vapor de los tallos frescos, muestran variabilidad composicional según la procedencia geográfica del material. Zygadlo et al. (1998) identificaron carquejol (diterpeno monoterpénico) como componente mayoritario en muestras de Argentina, mientras que en muestras brasileñas predominan frecuentemente el alcanfor y distintos sesquiterpenos como el beta-pineno y el espatulenol. Esta variabilidad quimiotípica tiene implicancias para la estandarización de productos derivados y para la interpretación de los resultados de investigación entre distintas procedencias.
Las saponinas y los taninos contribuyen al efecto astringente y al posible efecto sobre la mucosa gastrointestinal. Su concentración relativamente alta (2–5% de taninos) explica el uso tradicional en diarreas y procesos inflamatorios de la mucosa digestiva. Los ácidos fenólicos, incluyendo el ácido clorogénico y el ácido cafeico, han sido cuantificados por Sousa et al. (2007) en extractos metanólicos y acuosos, encontrando correlación significativa entre el contenido fenólico total y la capacidad antioxidante medida por el método DPPH.
A diferencia de otras plantas medicinales andinas como la maca o la quinua, la carqueja no se emplea como alimento y no presenta un perfil nutricional relevante desde el punto de vista dietético. Su consumo se realiza exclusivamente como infusión o decocción de los tallos, en cantidades que aportan volúmenes mínimos de macronutrientes. La tabla siguiente refleja la composición analítica del material vegetal seco, que tiene interés farmacognóstico pero no valor nutricional práctico dado que las cantidades ingeridas en una taza de infusión son de 3 a 5 gramos del material en polvo, de los cuales solo una fracción de los compuestos solubles pasa al líquido final.
| Parámetro | Valor aproximado | Nota |
|---|---|---|
| Humedad residual | 8–12 g | Varía con el método de secado |
| Cenizas totales | 6–9 g | Indica contenido mineral total |
| Extracto etéreo (lípidos) | 2–4 g | Incluye aceites esenciales y diterpenos |
| Fibra cruda | 28–35 g | Celulosa, hemicelulosa, lignina |
| Proteínas brutas | 6–10 g | Calculado por factor N×6.25 |
| Carbohidratos solubles | 15–22 g | Principalmente glucosa y sacarosa |
| Fenoles totales | 3–8 g | Como ácido gálico equivalente |
| Flavonoides totales | 0.3–0.8 g | Como quercetina equivalente |
| Taninos | 2–5 g | Taninos condensados e hidrolizables |
| Parámetro | Carqueja | Manzanilla | Boldo | Diente de León |
|---|---|---|---|---|
| Flavonoides totales (%) | 0.3–0.8 | 0.5–1.2 | 0.1–0.3 | 0.2–0.6 |
| Taninos (%) | 2–5 | 0.3–1.0 | 5–8 | 1–3 |
| Aceites esenciales (%) | 0.2–1.2 | 0.3–1.5 | 2–3 | 0.05–0.2 |
| Compuestos amargos | Diterpenos clerodánicos | Lactonas sesquiterpénicas | Alcaloides (boldina) | Sesquiterpenos |
La carqueja ocupa un lugar singular entre las plantas hepatoprotectoras tradicionales de América del Sur por combinar un alto contenido de taninos astringentes con flavonoides antioxidantes y diterpenos amargos con potencial hepatoprotector. Este perfil pluricompuesto la diferencia del boldo (Peumus boldus), cuya actividad hepatoprotectora está dominada por un solo alcaloide principal (la boldina), y la acerca a los modelos farmacológicos de sinergia entre múltiples metabolitos secundarios. Dado que la carqueja se consume exclusivamente como bebida medicinal, el aporte nutricional real al organismo es mínimo y no debe considerarse como fuente de nutrientes.
La investigación científica sobre Baccharis trimera ha crecido de forma constante desde la década de 1980, aunque la base de evidencia clínica en humanos es aún limitada. La mayoría de los estudios disponibles corresponden a modelos preclínicos in vitro e in vivo (modelos murinos), con escasos ensayos clínicos controlados. Bieski et al. (2015) publicaron una revisión etnobotánica y farmacológica comprensiva en el Journal of Ethnopharmacology que identificó más de 40 estudios sobre la especie, concluyendo que los datos preclínicos son consistentes con los usos tradicionales documentados pero señalando la necesidad crítica de ensayos clínicos de alta calidad.
En el ámbito de la actividad hepatoprotectora — uno de los usos más frecuentes en la medicina popular — Dias et al. (2009) evaluaron el extracto acuoso de B. trimera en ratas con hepatotoxicidad inducida por tetracloruro de carbono (CCl₄), un modelo animal estándar para el estudio de hepatoprotectores. Los resultados mostraron reducción estadísticamente significativa en los marcadores de daño hepático (ALT, AST, fosfatasa alcalina) en los grupos tratados con el extracto, comparables en magnitud a los del silimarin (silibina), el hepatoprotector de referencia. Los autores atribuyen el efecto principalmente a los flavonoides y, en menor medida, a los diterpenos presentes en el extracto.
La actividad antioxidante de carqueja ha sido documentada en múltiples estudios. Sousa et al. (2007) determinaron la capacidad antioxidante de extractos de distintas procedencias mediante los métodos DPPH, ABTS y FRAP, encontrando valores de IC50 para DPPH entre 28 y 74 μg/mL según el quimiotipo, con correlación significativa con el contenido de flavonoides y ácidos fenólicos. Gené et al. (1996) reportaron actividad antiinflamatoria del extracto acuoso en el modelo del edema de carragenina en rata, con reducción del edema del 35–55% a dosis de 200–400 mg/kg de peso corporal, observando que la fracción enriquecida en flavonoides es la de mayor actividad.
Sobre el efecto hipoglucemiante, documentado frecuentemente en la medicina popular, Gamberini et al. (2007) realizaron un estudio en ratas con diabetes inducida por estreptozotocina, observando reducción significativa de la glucemia postprandial en los grupos tratados con extracto acuoso de carqueja durante cuatro semanas. Los mecanismos propuestos incluyen inhibición de la alfa-glucosidasa intestinal y modulación de la secreción de insulina. Sin embargo, este efecto no ha sido evaluado en ensayos clínicos controlados en humanos, por lo que no puede extrapolarse directamente a su uso en personas con diabetes.
La actividad antimicrobiana ha sido evaluada frente a una variedad de microorganismos. Alves et al. (2000) reportaron actividad inhibitoria del extracto etanólico frente a Helicobacter pylori in vitro, con concentraciones mínimas inhibitorias (CMI) entre 62.5 y 125 μg/mL, hallazgo de potencial relevancia dado el uso tradicional de carqueja en gastritis. Freires et al. (2010) documentaron actividad frente a Candida albicans y Staphylococcus aureus, atribuyendo el efecto principalmente al carquejol y a los flavonoides en combinación.
| Área de Investigación | Nivel de Evidencia | Referencias Clave |
|---|---|---|
| Hepatoprotección (modelos in vivo) | Preliminar — estudios preclínicos consistentes; sin ECA en humanos | Dias et al. 2009; Simões-Pires et al. 2005 |
| Actividad antioxidante | Moderada — múltiples estudios in vitro con resultados reproducibles | Sousa et al. 2007; Gené et al. 1996 |
| Actividad antiinflamatoria | Preliminar — estudios en modelos animales; mecanismos parcialmente elucidados | Gené et al. 1996; Abad et al. 1993 |
| Efecto hipoglucemiante | Preliminar — estudios preclínicos; sin evidencia clínica en humanos | Gamberini et al. 2007 |
| Actividad antimicrobiana | Preliminar — estudios in vitro; relevancia clínica no establecida | Alves et al. 2000; Freires et al. 2010 |
| Actividad antiparasitaria | Preliminar — estudios in vitro frente a Leishmania y Trypanosoma | Torres et al. 2013 |
La carqueja está contraindicada durante el embarazo. Estudios en modelos animales han documentado actividad uterotónica del extracto acuoso de B. trimera, con inducción de contracciones uterinas a dosis relativamente bajas. Montanari et al. (1998) evaluaron el efecto del extracto acuoso en útero aislado de rata, reportando contracciones dosis-dependientes, hallazgo que respalda la contraindicación absoluta durante la gestación. Esta es la contraindicación de mayor prioridad clínica y debe comunicarse claramente a toda persona en edad fértil.
Durante la lactancia, la seguridad de la carqueja no ha sido evaluada en estudios formales. En ausencia de datos de seguridad, se recomienda evitar su uso. Las personas con hipotensión arterial o que tomen medicamentos antihipertensivos deben ejercer precaución, ya que varios estudios preclínicos han documentado efectos hipotensores del extracto acuoso, posiblemente mediados por flavonoides con actividad vasodilatadora. Las personas con cálculos biliares de gran tamaño u obstrucción biliar conocida deben consultar a su médico antes de usar carqueja, ya que el efecto colerético (aumento de la secreción biliar) podría desencadenar un cólico. Pacientes con insuficiencia renal crónica deben consultar a su médico antes de iniciar el consumo regular dado el efecto diurético documentado.
Las interacciones medicamentosas más relevantes de la carqueja se derivan de su perfil farmacológico. La combinación con antihipertensivos (enalapril, losartán, amlodipino, entre otros) puede potenciar el efecto hipotensor, con riesgo de hipotensión sintomática; se recomienda monitoreo de la presión arterial si se inicia el uso concomitante. La combinación con hipoglucemiantes orales o insulina podría potenciar el efecto sobre la glucemia según los datos preclínicos disponibles, con riesgo de hipoglucemia; este aspecto requiere seguimiento médico. El uso simultáneo con anticoagulantes (warfarina, acenocumarol) o antiagregantes plaquetarios debe vigilarse, dado que la quercetina y otros flavonoides pueden interactuar con las enzimas del citocromo P450 involucradas en el metabolismo de estos fármacos, aunque no se han documentado casos clínicos de interacción en la literatura revisada.
El perfil de seguridad de carqueja en infusión a dosis tradicionales (2–3 tazas diarias de 3–5 g) es generalmente favorable según la literatura etnobotánica y los estudios de toxicidad aguda disponibles. Montanari et al. (1998) evaluaron la toxicidad aguda del extracto acuoso en ratones y no observaron mortalidad ni signos de toxicidad sistémica a dosis de hasta 2 g/kg de peso corporal por vía oral. Los efectos adversos más frecuentemente reportados en el uso popular incluyen malestar gástrico con el consumo en ayunas (el sabor amargo intenso puede provocar náuseas en algunas personas), y diarrea leve cuando se consumen cantidades superiores a las habituales. Se han documentado casos aislados de dermatitis de contacto en recolectores que manipulan la planta fresca de forma prolongada, atribuidos a los diterpenos y a los aceites esenciales presentes en los tallos. No se han reportado hepatotoxicidad, nefrotoxicidad ni efectos adversos graves en la literatura revisada por pares para el uso oral en personas adultas no embarazadas a las dosis recomendadas.
La carqueja es un arbusto sudamericano empleado durante siglos en la medicina popular de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Estudios preclínicos han investigado sus posibles efectos hepatoprotectores, antioxidantes, antiinflamatorios e hipoglucemiantes, vinculados a sus flavonoides y diterpenos característicos. La infusión de sus tallos se usa tradicionalmente como digestivo, protector del hígado y estomáquico. Consulte siempre a un profesional de salud antes de iniciar su consumo.
La forma más habitual es la infusión: 3 a 5 gramos de tallos secos (aproximadamente 1 a 2 cucharaditas) en 200–250 ml de agua recién hervida, reposando 10 minutos tapado. Se consumen 2 a 3 tazas al día, preferiblemente antes de las comidas. También se prepara como decocción o tintura alcohólica. No se recomiendan suplementos ni concentraciones elevadas sin supervisión médica. La dosis adecuada puede variar según cada persona.
Sí. La carqueja está contraindicada durante el embarazo por su actividad uterotónica documentada en modelos animales. También se desaconseja en la lactancia por ausencia de datos de seguridad. Personas con hipotensión arterial, cálculos biliares u obstrucción biliar, o que tomen antihipertensivos o hipoglucemiantes, deben consultar a su médico antes de usarla. Consulte la sección de Seguridad de esta guía para información completa.
Baccharis trimera crece en amplias regiones de América del Sur: Brasil (principalmente los estados del sur y sureste), Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia y en zonas de menor altitud del Perú. Prefiere pastizales, campos abiertos y bordes de caminos en zonas subtropicales y templadas, entre 0 y 1 800 msnm, aunque puede alcanzar los 3 000 msnm en valles andinos. Es frecuente en el cerrado y la pampa húmeda.
Los compuestos principales de Baccharis trimera son flavonoides — especialmente hispidulina, quercetina, luteolina y apigenina —, diterpenos del tipo clerodano (carquejol y acetato de carquejilo, responsables del sabor amargo), aceites esenciales, saponinas triterpénicas, taninos y ácidos fenólicos como el ácido clorogénico. Este perfil fitoquímico pluricompuesto es el que sustenta el interés científico de la planta. Consulte la sección de Fitoquímica para un análisis detallado.
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