Yacón (Smallanthus sonchifolius): Propiedades, Usos y Beneficios

Autor: Equipo Editorial Plantas Andinas · Publicado: 2026-03-22 · Actualizado: 2026-03-22


Introducción y Descripción Botánica

Yacón (Smallanthus sonchifolius), de la familia Asteraceae, es una planta herbácea perenne originaria de los Andes sudamericanos que ha capturado el interés de la investigación nutricional y fitofarmacológica por su contenido excepcional en fructooligosacáridos (FOS), compuestos prebióticos de reconocido efecto sobre la microbiota intestinal. A diferencia de la mayoría de los tubérculos andinos, el yacón se consume principalmente en fresco, apreciado por su textura crujiente similar al jícama y su sabor dulce refrescante, aunque también se procesa en jarabe, harina y té de hojas.

La planta desarrolla un sistema de raíces doble: por un lado, raíces tuberosas de almacenamiento — las partes comestibles — que pueden alcanzar entre 200 y 500 g de peso individualmente y presentan una piel fina de color ocre a marrón rojizo con pulpa blanca a amarillenta traslúcida; por otro, rizomas fibrosos de propagación vegetativa que rodean la base del tallo. Los tallos son erectos, huecos, de color verde con manchas rojizas o purpúreas, y alcanzan entre 1,5 y 3 metros de altura en condiciones óptimas. Las hojas son opuestas, de forma triangular-ovada a hastada, con márgenes dentados y superficies levemente pilosas; las hojas inferiores miden entre 15 y 30 cm de longitud y presentan un pecíolo alado característico. Las flores, dispuestas en capítulos terminales y axilares, son amarillas, radiadas, con lígulas de 1 a 2 cm similares a las del girasol — ambas especies pertenecen a la subfamilia Asteroideae. Los frutos son aquenios pequeños y raramente producen semilla viable, lo que hace de la propagación vegetativa por rizomas la estrategia reproductiva predominante.

Taxonomía: - Reino: Plantae - División: Magnoliophyta - Clase: Magnoliopsida - Orden: Asterales - Familia: Asteraceae - Género: Smallanthus - Especie: Smallanthus sonchifolius (Poepp.) H. Rob. - Sinónimo: Polymnia sonchifolia Poepp. & Endl. - Nombres comunes: Yacón, llacón (quechua), aricoma (aymara), jícama de los Andes, poire de terre (francés), earth pear (inglés), jacon (portugués brasileño)


Distribución y Cultivo

Hábitat Natural

El yacón es originario de los Andes orientales y valles interandinos de Perú y Bolivia, donde ha sido cultivado desde épocas precolombinas. Su rango de distribución nativa abarca desde las regiones andinas del sur de Colombia y Ecuador hasta el noroeste de Argentina, con el mayor centro de diversidad genética documentado en los valles mesotérmicos del Perú central y sur (departamentos de Cajamarca, Amazonas, Junín, Ayacucho y Cusco). La planta prospera entre los 1 000 y 3 000 metros sobre el nivel del mar, con óptimo entre 1 800 y 2 800 msnm — altitud notablemente inferior a la de la maca, lo que la coloca en zonas de mayor biodiversidad agrícola andina. Prefiere climas templados a templado-fríos, con temperaturas medias anuales entre 10 °C y 18 °C, y no tolera heladas prolongadas. Los suelos ideales son profundos, bien drenados, de textura franca a franco-arcillosa, con pH entre 6,0 y 7,5 y buena disponibilidad de materia orgánica. La precipitación óptima se sitúa entre 700 y 1 200 mm anuales, distribuidos preferentemente en la estación de crecimiento. En condiciones de estrés hídrico moderado, la planta puede sobrevivir gracias a las reservas acumuladas en sus tubérculos, aunque el rendimiento se reduce significativamente.

Fuera de su área de distribución andina, el yacón ha sido adoptado como cultivo comercial en Brasil (estados de Minas Gerais y São Paulo), Japón (especialmente en las prefecturas de Nagano y Kumamoto, donde fue introducido en la década de 1990), Nueva Zelanda, Corea del Sur, Italia y España. Este proceso de globalización del cultivo se ha acelerado desde que la investigación científica japonesa de los años noventa demostró las propiedades prebióticas de sus fructooligosacáridos, convirtiendo al yacón en un alimento funcional de interés comercial internacional.

Cultivo

La propagación se realiza casi exclusivamente a partir de los rizomas de la corona basal, divididos en porciones que incluyan al menos un brote vegetativo. Las semillas son raramente viables y solo se utilizan en programas de mejoramiento genético. La plantación se realiza al inicio de la estación de lluvias, generalmente entre septiembre y noviembre en el hemisferio sur, a una profundidad de 5 a 10 cm y con distancias de 0,8 a 1,2 m entre plantas y 1,0 a 1,5 m entre hileras. El ciclo de cultivo dura entre 7 y 10 meses. La cosecha se realiza cuando las partes aéreas comienzan a secarse naturalmente, típicamente entre mayo y julio en Perú. Los tubérculos se extraen manualmente con azadón, teniendo cuidado de no dañar su piel delgada. Tras la cosecha, se recomienda exposición solar durante 3 a 5 días — proceso llamado «asoleado» — que aumenta la concentración de azúcares libres y mejora la palatabilidad al reducir parcialmente el contenido de almidón.

El rendimiento varía considerablemente según altitud, variedad y prácticas de cultivo: en parcelas manejadas con riego y fertilización orgánica se reportan rendimientos de 20 a 70 toneladas de tubérculos frescos por hectárea, siendo 30 a 40 t/ha el rango más habitual en cultivos tradicionales peruanos. La planta es relativamente resistente a plagas, aunque el gorgojo de los Andes (Premnotrypes spp.) puede afectar los tubérculos en zonas más altas. No requiere insumos agroquímicos intensivos, lo que facilita su producción orgánica certificada, segmento en expansión tanto para mercado interno como de exportación.


Usos Tradicionales

Medicina Tradicional Andina

El yacón es fundamentalmente un alimento ancestral andino, consumido desde épocas preincaicas en los valles templados de los Andes peruanos y bolivianos. A diferencia de plantas como la uña de gato o el hercampuri — empleadas primariamente en contextos medicinales — el yacón tiene una historia de uso principal como alimento fresco y como endulzante natural. Los registros etnobotánicos de comunidades quechua y aymara documentan su consumo habitual en sectores con menor acceso a frutas dulces de tierras bajas, aprovechando su sabor azucarado y alta concentración de agua.

En la medicina tradicional peruana, el yacón ha sido empleado empíricamente en el manejo de personas con diabetes o con niveles elevados de glucosa en sangre — condición conocida localmente como «azúcar alta». Las hojas, más que los tubérculos, son la parte utilizada con fines medicinales: se preparan en infusión o decocción y se consumen regularmente como bebida de apoyo. Esta práctica está documentada en encuestas etnobotánicas realizadas en mercados de hierbas de Cusco, Lima y Cajamarca. También se le atribuye en la tradición local un efecto favorable sobre la digestión y el tránsito intestinal, consistente con su composición rica en fibra fermentable, y se le reconoce como alimento apropiado para personas que buscan controlar el peso corporal por su bajo valor calórico y alta saciedad.

El uso del yacón como alimento para diabéticos ha sido documentado con especial detalle por Valentová y Ulrichová (2003) en su revisión etnobotánica publicada en Biomedical Papers, donde recopilaron testimonios de comunidades andinas peruanas que consideran al yacón un «alimento medicinal» para personas con problemas de glucosa. Esta distinción entre alimento y medicamento refleja una concepción holística de la salud alimentaria que precede en siglos a la categoría moderna de «alimento funcional».

Documentación Etnobotánica

La investigación etnobotánica formal sobre yacón comienza con los trabajos de Hermann y Heller (1997) para el Instituto Internacional de Recursos Fitogenéticos (IPGRI), que catalogaron la especie como cultivo andino subutilizado con alto potencial nutricional y medicinal. Grau y Rea (1997), en su monografía para la misma institución, documentaron los usos tradicionales en cinco países andinos y describieron la diversidad de variedades cultivadas. Más recientemente, Valentová et al. (2006) compilaron los usos etnobotánicos registrados en Perú, Bolivia y Ecuador, distinguiendo entre el uso alimentario de los tubérculos y el uso medicinal de las hojas en infusión. Campos et al. (2012) registraron prácticas de uso en el mercado de hierbas de San Pedro de Cusco, donde el yacón aparece regularmente junto a plantas de reconocido uso antidiabético como el hercampuri y el chancapiedra. Es importante subrayar que estos registros documentan prácticas culturales y no constituyen prueba clínica de eficacia terapéutica.

Preparaciones Tradicionales

Consumo fresco: Los tubérculos pelados se consumen crudos, solos o en ensaladas, aprovechando su textura crujiente y su sabor dulce reminiscente a pera, manzana y melón. Es la forma de consumo más extendida en zonas de producción.

Jarabe de yacón: Los tubérculos se exprimen, el jugo se calienta a baja temperatura hasta concentrarlo en un jarabe oscuro de alta concentración en FOS. El jarabe de yacón para que sirve como endulzante natural de bajo índice glucémico ha generado notable interés comercial. Su producción industrial involucra evaporación al vacío para preservar los FOS termolábiles.

Infusión de hojas: Hojas secas de yacón (3 a 5 g) en infusión en agua caliente (200 mL) durante 10 minutos. Se consume una a tres tazas al día, preferentemente antes de las comidas. Esta preparación es la más documentada en contextos de uso medicinal tradicional para el control glucémico.

Harina de yacón: Los tubérculos deshidratados y molidos producen una harina de bajo índice glucémico empleada en panificación y repostería saludable. La deshidratación a temperaturas inferiores a 60 °C preserva mejor el contenido de FOS.

Chips de yacón: Rodajas finas de tubérculo deshidratadas, consumidas como snack. El proceso de deshidratación concentra los azúcares y puede incrementar el índice glucémico respecto al tubérculo fresco.


Fitoquímica

Compuestos Principales

Compuesto Concentración Actividad Biológica
Fructooligosacáridos (FOS) 40–70% del peso seco; 6–70% del peso fresco Efecto prebiótico: estimulación de Bifidobacterium y Lactobacillus; reducción de patógenos intestinales
Inulina y fructanos de cadena corta Constituyente de la fracción FOS total Sustrato fermentable selectivo para microbiota benéfica; modulación del tránsito intestinal
Ácido clorogénico 0,3–1,2% del peso seco de hojas; trazas en tubérculo Actividad antioxidante; inhibición de la alfa-glucosidasa investigada in vitro
Ácido cafeico y derivados 0,1–0,5% del peso seco de hojas Actividad antioxidante; efecto antiinflamatorio estudiado in vitro
Protocatequico y ácido ferúlico Trazas a 0,3% en hojas Capacidad antioxidante; modulación de vías inflamatorias en modelos celulares
Triptófano 0,9–1,2 g/100g proteína Precursor de serotonina; aminoácido esencial
Polifenoles totales 1,5–4,5 g equivalentes de ácido gálico/100 g peso seco (hojas) Capacidad antioxidante (DPPH, ABTS); protección frente a estrés oxidativo
Sesquiterpenlactonas (enhydrin, uvedalin) Trazas en hojas Investigadas por actividad antimicrobiana y antiinflamatoria in vitro

Perfil Fitoquímico

El rasgo fitoquímico más característico del yacón — y el que explica gran parte del interés científico y comercial en la planta — es su contenido extraordinariamente alto en fructooligosacáridos (FOS) y fructanos de cadena corta. Estos compuestos son carbohidratos de reserva que la planta sintetiza a partir de la sacarosa mediante enzimas fructosiltransferasas. A diferencia del almidón, que es el polisacárido de reserva de la mayoría de los tubérculos andinos, los FOS del yacón no son hidrolizados por las enzimas digestivas humanas (amilasas, sacarasas) y alcanzan el colon prácticamente intactos, donde son fermentados selectivamente por bacterias beneficiosas.

Niness y Spiegel (1999) y posteriormente Madrigal y Sangronis (2007) han caracterizado en detalle la composición de los fructanos del yacón, identificando cadenas de fructosa con grado de polimerización (DP) de 2 a 10 unidades. Los FOS de cadena más corta (DP 2-4: kestosa, nistosa, fructosilnistosa) son los predominantes y los de mayor actividad prebiótica demostrada. La concentración de FOS varía significativamente según el ecotipo, las condiciones de cultivo, la altitud y el estadio de madurez de los tubérculos: tubérculos jóvenes tienden a tener mayor proporción de inulina de cadena larga, mientras que tubérculos maduros expuestos al sol poseen mayor concentración de FOS de cadena corta.

En las hojas, el perfil fitoquímico difiere sustancialmente. Los ácidos fenólicos — especialmente el ácido clorogénico y sus derivados (ácido 3-O-cafeoilquínico, 4-O-cafeoilquínico, 5-O-cafeoilquínico) — constituyen los metabolitos secundarios dominantes. Simonovska et al. (2003) identificaron y cuantificaron mediante HPLC-DAD estos compuestos en extractos de hojas peruanas, estableciendo que el ácido clorogénico es el polifenol predominante con concentraciones de 0,5 a 1,2 g por 100 g de hoja seca. Las sesquiterpenlactonas enhydrin y uvedalin, también presentes en las hojas, han sido investigadas por Takenaka et al. (2003) por su actividad inhibidora sobre alfa-glucosidasa intestinal en modelos in vitro, aunque la relevancia clínica de estos hallazgos requiere confirmación en ensayos en humanos.

La actividad antioxidante total del extracto de hojas, medida mediante ensayos DPPH y ABTS, resulta sustancialmente superior a la del tubérculo, lo que diferencia funcionalmente ambas partes de la planta. Genta et al. (2010) demostraron en un modelo de rata diabética que el extracto acuoso de hojas presentaba mayor actividad hipoglucemiante que el extracto de tubérculo, un hallazgo que refuerza la distinción etnobotánica entre el uso alimentario del tubérculo y el uso medicinal de las hojas.


Composición Nutricional

Tabla Nutricional (por 100 g de tubérculo fresco)

Nutriente Cantidad % VD
Energía 22–54 kcal 1–3%
Agua 83–93 g
Proteínas 0,4–0,7 g 1%
Grasas totales 0,1–0,3 g <1%
Carbohidratos totales 5–15 g 2–5%
FOS y fructanos 3–13 g
Fibra dietética total 3–5 g 11–18%
Calcio 6–11 mg 1%
Fósforo 14–27 mg 2–3%
Hierro 0,3–0,5 mg 2–3%
Potasio 160–230 mg 5–7%
Vitamina C 6–12 mg 7–13%

Los valores porcentuales diarios (% VD) se basan en una dieta de 2 000 kcal. Los datos provienen de análisis realizados por Valentová et al. (2006), Genta et al. (2010) y Campos et al. (2012). El amplio rango de valores refleja la variabilidad natural entre ecotipos, condiciones de cultivo y grado de madurez. El bajo contenido calórico del yacón fresco — entre 22 y 54 kcal por 100 g — combinado con su alta proporción de FOS no digestibles y su contenido de agua de hasta el 93%, confieren al tubérculo un perfil nutricional particularmente adecuado como alimento de bajo índice glucémico y elevada saciedad relativa.

Comparación con Otros Tubérculos Andinos

Nutriente (por 100 g frescos) Yacón Papa Camote Oca
Energía (kcal) 22–54 77 86 61
Carbohidratos (g) 5–15 17,5 20,1 14,0
FOS/Inulina (g) 3–13 trazas trazas trazas
Fibra (g) 3–5 2,2 3,0 2,0
Índice glucémico (aprox.) Bajo (≤30) Alto (70–85) Medio (63–70) Bajo–Medio

La diferencia más relevante del yacón frente a otros tubérculos radica en su contenido de FOS: mientras que la papa, el camote y la oca aportan carbohidratos predominantemente como almidón — un polisacárido que sí eleva la glucosa en sangre — el yacón aporta principalmente fructooligosacáridos no digestibles. Esto explica por qué el yacón puede consumirse en mayor cantidad que otros tubérculos por personas que monitorizan su glucosa, aunque siempre bajo orientación profesional. El jarabe concentrado de yacón, en cambio, tiene una densidad calórica y de azúcares libre notablemente mayor al tubérculo fresco, y debe considerarse de forma diferente en términos de índice glucémico.


Resumen de Investigación Científica

Revisiones Publicadas

La investigación científica sobre yacón ha crecido significativamente desde la década de 1990, impulsada en gran medida por el interés japonés en los FOS como ingredientes funcionales. Sin embargo, la base de evidencia clínica en humanos sigue siendo limitada, y las conclusiones de los estudios deben interpretarse con cautela. La mayoría de los estudios publicados son preclínicos (modelos animales) o pequeños ensayos piloto en humanos, con las limitaciones metodológicas inherentes.

Valentová y Ulrichová (2003) publicaron en Biomedical Papers la primera revisión comprehensiva en lengua inglesa sobre las propiedades biológicas del yacón. Los autores analizaron estudios disponibles sobre actividad hipoglucemiante, antioxidante y prebiótica, concluyendo que los datos preclínicos son prometedores pero que se requieren ensayos clínicos controlados para establecer eficacia en humanos. Esta revisión sentó las bases para la investigación posterior y es una referencia fundamental en el campo.

En relación con el efecto prebiótico, los estudios sugieren que el consumo regular de FOS del yacón estimula el crecimiento de bacterias del género Bifidobacterium y Lactobacillus en el intestino grueso, al tiempo que reduce la proporción de bacterias potencialmente patógenas. Niness y Spiegel (1999) y Madrigal y Sangronis (2007) han revisado esta evidencia en el contexto general de los FOS, señalando que el efecto prebiótico de los fructooligosacáridos está bien establecido como clase de compuestos, aunque los estudios específicos con yacón son más limitados que los realizados con FOS sintéticos o de chicoria.

Respecto al yacón y diabetes tipo 2, el estudio más citado y mejor diseñado en humanos es el de Genta et al. (2009), publicado en Clinical Nutrition. En este ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, 55 mujeres obesas con dislipidemia e insulinorresistencia recibieron jarabe de yacón (0,14 g de FOS/kg/día) o placebo durante 120 días. El grupo de yacón mostró reducciones significativas en el peso corporal (promedio: 3,4 kg), el índice de masa corporal, el perímetro de cintura y los niveles de insulina en ayunas, además de un descenso en el índice HOMA-IR (resistencia a la insulina). Los niveles de glucosa en ayunas no mostraron cambios estadísticamente significativos. Los autores concluyeron que el jarabe de yacón puede ser una herramienta complementaria en el manejo de la obesidad y la resistencia a la insulina, pero enfatizaron que no sustituye el tratamiento médico. Yacón beneficios para diabeticos es un área de investigación activa, aunque los resultados son preliminares y no deben extrapolarse más allá de lo que los estudios permiten concluir.

En modelos animales, Genta et al. (2010) reportaron que el extracto acuoso de hojas de yacón administrado a ratas con diabetes inducida por estreptozotocina redujo significativamente los niveles de glucosa en sangre y mejoró parámetros de función renal. Estudios similares en ratas han reportado efectos sobre el perfil lipídico (reducción de triglicéridos y LDL) y actividad antioxidante sistémica. Sin embargo, la extrapolación directa de resultados en modelos animales a la clínica humana requiere siempre un escrutinio metodológico cuidadoso.

Sobre el efecto antioxidante, Valentová et al. (2006) evaluaron en Journal of Agricultural and Food Chemistry la capacidad antioxidante de extractos de hojas de yacón peruano, encontrando valores de inhibición del radical DPPH superiores al 70% a concentraciones de 1 mg/mL. Los autores identificaron al ácido clorogénico y sus derivados cafeoilquínicos como los principales contribuyentes a esta actividad.

Estado de la Evidencia

Área de Investigación Nivel de Evidencia Referencias Clave
Efecto prebiótico (FOS) Moderada — mecanismo bien establecido para FOS como clase; estudios específicos con yacón limitados Madrigal & Sangronis 2007; Niness & Spiegel 1999
Control glucémico y resistencia a la insulina Preliminar — un ECA en humanos con resultados positivos; replicación pendiente Genta et al. 2009
Manejo del peso corporal Preliminar — datos del mismo ECA; mecanismo atribuible a saciedad y reducción calórica Genta et al. 2009
Actividad hipoglucemiante (hojas) Preliminar — estudios preclínicos en modelos animales; sin ECA en humanos Genta et al. 2010; Takenaka et al. 2003
Capacidad antioxidante Preliminar — estudios in vitro consistentes; relevancia clínica no establecida Valentová et al. 2006; Simonovska et al. 2003
Perfil lipídico Preliminar — modelos animales; datos en humanos insuficientes Genta et al. 2010

Seguridad e Interacciones

Contraindicaciones

El yacón consumido como alimento (tubérculo fresco, en las cantidades habituales de la dieta andina) se considera generalmente seguro para la población adulta sana. No obstante, se deben considerar las siguientes situaciones que ameritan precaución o consulta médica previa.

Las personas con síndrome de intestino irritable (SII) o con sensibilidad a los FODMAP (fermentable oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles) deben ser especialmente cuidadosas, dado que los FOS del yacón son componentes FODMAP que pueden desencadenar o agravar síntomas de distensión, dolor abdominal y alteraciones del tránsito en individuos susceptibles. La cantidad de yacón que desencadena síntomas es variable entre individuos.

Las personas con diabetes mellitus tratadas farmacológicamente (insulina o hipoglucemiantes orales) no deben modificar su tratamiento basándose en el consumo de yacón sin consultar previamente a su médico, dado que podría producirse un efecto aditivo sobre los niveles de glucosa. El yacón no reemplaza ningún tratamiento médico prescrito.

Durante el embarazo y la lactancia, no existen estudios de seguridad específicos con extractos concentrados o jarabe de yacón. El consumo del tubérculo fresco en cantidades alimentarias habituales no ha planteado preocupaciones documentadas, pero se recomienda moderación y consulta profesional. El uso de suplementos de hojas o extractos concentrados durante el embarazo no está respaldado por evidencia de seguridad.

Personas con alergia conocida a plantas de la familia Asteraceae (manzanilla, árnica, caléndula, girasol) podrían presentar reactividad cruzada con el yacón, aunque los casos documentados son escasos.

Interacciones Medicamentosas

Las interacciones medicamentosas documentadas o teóricamente relevantes del yacón incluyen las siguientes. El potencial efecto sobre la glucemia — documentado en el estudio de Genta et al. (2009) — sugiere una interacción aditiva posible con fármacos antidiabéticos (metformina, sulfonilureas, insulina), lo que podría requerir monitorización de glucosa más frecuente al iniciar el consumo regular de yacón o de su jarabe. No se han reportado interacciones clínicamente significativas con anticoagulantes, antihipertensivos o inmunosupresores en la literatura publicada. La ausencia de reportes no equivale a evidencia de ausencia de interacción, y siempre se recomienda informar al médico tratante sobre el uso de cualquier suplemento o alimento funcional.

Efectos Adversos Reportados

El efecto adverso más frecuente relacionado con el yacón es la molestia gastrointestinal derivada del consumo excesivo de FOS: distensión abdominal, flatulencia, borborigmos (ruidos intestinales) y diarrea osmótica. Estos efectos son dosis-dependientes y reversibles al reducir o suspender el consumo. En el estudio de Genta et al. (2009), tres participantes del grupo de yacón (10,7%) reportaron diarrea que remitió espontáneamente en pocos días. El umbral de tolerancia individual varía ampliamente: algunas personas toleran 20 g de FOS diarios sin síntomas, mientras que otras presentan molestias con 5 a 8 g. Se recomienda iniciar el consumo con cantidades pequeñas e incrementar progresivamente para permitir la adaptación de la microbiota intestinal. No se han reportado efectos adversos graves en los estudios clínicos publicados, ni toxicidad hepática, renal ni hematológica asociada al consumo en las dosis estudiadas.


Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Para qué sirve yacón?

El yacón es un tubérculo andino consumido como alimento fresco y en jarabe, apreciado por su bajo aporte calórico y su contenido en fructooligosacáridos (FOS), compuestos con efecto prebiótico documentado sobre la microbiota intestinal. Estudios preliminares han investigado su relación con el control glucémico y el manejo del peso corporal. Se usa también en infusión de hojas en medicina tradicional andina. No sustituye ningún tratamiento médico; consulte siempre a su profesional de salud.

¿Cómo se toma yacón?

El tubérculo fresco se consume pelado y crudo, solo o en ensaladas. El jarabe de yacón se emplea como endulzante natural (1 a 3 cucharaditas al día). Las hojas secas se preparan en infusión (3 a 5 g por taza, 10 minutos). La harina se incorpora a preparaciones de repostería y panificación. Para uso medicinal o suplementación con extractos, se recomienda consultar a un profesional de salud antes de iniciar el consumo.

¿Yacón tiene contraindicaciones?

El yacón es generalmente seguro como alimento, pero personas con síndrome de intestino irritable o sensibilidad a FODMAP deben usarlo con precaución, ya que sus fructooligosacáridos pueden causar distensión y malestar gastrointestinal. Quienes toman medicamentos para la diabetes deben consultar a su médico antes de consumirlo regularmente. No se recomienda el uso de extractos concentrados durante el embarazo sin orientación profesional. Vea la sección de Seguridad para más detalle.

¿Dónde crece yacón?

El yacón es originario de los valles interandinos de Perú y Bolivia, con distribución que abarca desde el sur de Colombia y Ecuador hasta el noroeste de Argentina, entre 1 000 y 3 000 metros sobre el nivel del mar. Perú concentra el mayor centro de diversidad genética. Hoy se cultiva comercialmente también en Brasil, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur, impulsado por el interés en sus propiedades como alimento funcional.

¿Qué contiene yacón?

El yacón contiene entre un 40 y 70% de su peso seco en fructooligosacáridos (FOS) e inulina, carbohidratos no digestibles con efecto prebiótico. Las hojas son ricas en ácido clorogénico y otros polifenoles con actividad antioxidante demostrada in vitro. El tubérculo fresco aporta entre 22 y 54 kcal por 100 g, con alto contenido de agua (hasta 93%), potasio, vitamina C y fibra dietética. Consulte las secciones de Fitoquímica y Composición Nutricional para un análisis detallado.


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